Al Principio

“Al principio” es la llave, y todo está oculto

en ella, ella abre y cierra (Zóhar 44).


Sólo después de diseñar la estructura general del Árbol de la Vida y asignar los nombres Sagrados a cada una de las sefirot, comienza Dios la creación propiamente dicha.


El libro del Génesis (Bereshit) empieza con esta frase: “Al principio Dios creo los Cielos y la Tierra”. Aunque no explica la Torá - al menos de forma abierta - qué pasó antes de aquello, cómo Dios llegó, realmente, a crear el Cielo y la Tierra, como surgió nuestro mundo y sus reglas. La Torá no explica, en el texto literal, en qué forma se desarrollaron los primeros pasos de nuestro mundo, antes de la creación de los Cielos y la Tierra.


Existen, sin embargo, textos kabalísticos que sí hablan lo sucedido en estas fases tempranas de la formación del Universo. Así, el Sefer Yetzirá primero y el Zóhar después, este último con explicaciones más completas y desarrollando al detalle cada parashá o pasaje de la Torá hasta desvelar su sentido completo. De todo lo que ocurrió “Al Principio” hablan estos textos, así como de lo que sucedió después, que no fue más que el despliegue de la creación que se llevó a cabo en los 6 días bíblicos.


Para referirnos al significado kabalístico de los textos bíblicos haremos referencia a las palabras hebreas, dado que las letras de esta lengua sagrada son auténticas fuerzas creadoras que encierran multitud de significados ocultos, y ese significado profundo se pierde, o se altera, en las traducciones a otras lenguas.


Comencemos por entender el sentido oculto de las primeras palabras de la Torá en el idioma hebreo : “Bereshit bará Elohim et” (Al Principio creó Elohim et). Y este post se centrará en la primera de ellas:


Bereshit


Bereshit representa a Dios, porque es “Al principio” y al principio solo era Dios. El simple término Bereshit, la primera palabra de la Torá y nombre de su primer Libro completo (Libro del Génesis, Séfer Bereshit), ha sido objeto de cientos de interpretaciones diferentes, porque en esta palabra, dice la Kabalá, están encerrados todos los secretos de la creación. Haremos referencia a algunas de sus interpretaciones para ayudarnos a explicar la formación de los mundos.


Sobre la letra 2 Bet, ya hemos explicado que fue la letra elegida por Dios para la formación del mundo. Si bien, parece ser, existió un mundo anterior en el que Dios se manifestaba de una forma más abierta sobre su creación, en esta ocasión, cuando Dios decide crear nuestro mundo, la base va a ser la contraria: la ocultación de Dios, en distintos grados.


El camino, como veremos, para volver al mundo anterior donde Dios es visible y tiene una interactuación directa con sus creaciones es, como explica el Zóhar, ir desprendiéndose de caparazones hasta que lleguemos a ser, de nuevo, el ser primordial, tal y como fuimos creados por Dios, en nuestra versión completa y libre de clipots (cáscaras) que impiden que nuestra luz pueda brillar al exterior.


Dado que la letra 2 Bet es la base del mundo, el Zóhar explica que BERESHIT se debe leer 2 comienzos (Bet-2 Reshit-comienzo). Porque hay 2 mundos que comienzan a la vez, un mundo visible y otro invisible: el mundo de abajo, el material; y el mundo de Arriba.


Estos 2 mundos están conectados – solo - por el lado derecho, igual que en la letra 2 Bet está en ese lado derecho el trazo vertical.


Ese es el lado de la Misericordia, porque los mundos se unen por el amor, el Agua como luego veremos. Los mundos espirituales son los que no se ven y los que estudia el Zóhar. El hombre tiene que ser capaz de acceder a los secretos de ambos mundos y hacer el enlace entre ellos.


La dirección a seguir es siempre de derecha a izquierda, igual que el hebreo, que se escribe en ese sentido: primero se recibe la semilla en el mundo espiritual y luego esa semilla se materializa en el lado izquierdo. Si vas en dirección inversa, esto es, con la lógica primero, no hay salida, el único camino correcto es el que marca la Torá. Así explica el Zóhar.


También está en Bereshit la palabra espejo: una de sus permutaciones se traduce como el “espejo del Shabat”, porque nuestro mundo es el espejo que refleja el mundo divino, aunque al revés. Nuestro mundo y nosotros somos un negativo de los mundos celestiales y de Dios. Para Arriba somos Uno, aunque abajo tenemos una forma plural, esto es, aquí no somos más que la parte de un todo, aunque tenemos posibilidad de conectar con el Todo, completo o en sus distintas partes, para volver a la Unidad esencial con la que todo empezó.


Este mundo es la sombra, un reflejo de los mundos superiores. La realidad es lo que está en el otro lado, cuya sombra se refleja aquí. Para que la sombra cambie, es preciso trabajar en los mundos de Arriba y nuestro mundo reflejará los cambios que allí emprendamos. El problema es cuando queremos resolver las cosas directamente en el mundo físico, como nos enseñan habitualmente, porque eso deja entrar al karma en juego.


Por eso el Zóhar dice: “Todo lo que se produce sobre la Tierra no es mas que el efecto de una causa que tiene lugar en el Cielo”. La Tierra designa el cuerpo y el Cielo designa el alma; así que todo lo que le pasa al cuerpo tiene su origen en el alma.


Seguiremos en próximo post con las otras 3 letras, ampliando los detalles de cómo funciona el mundo en el que vivimos según estudia la kabalá.

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