Bereshit bará Elohim et


Bereshit bará


Las 6 letras que componen la palabra Bereshit (Bet- Resh – Alef – Shin – Yud – Tav) son visibles Arriba, dado que pertenecen al mundo superior por comenzar con mayúscula; la segunda palabra, bará (Bet – Resh – Alef) se refiere al mundo de abajo y está compuesta de sólo 3 letras, porque en el mundo inferior, las 3 letras finales están escondidas, así que hay una parte del mundo superior que, aunque existe en los mundos espirituales, no se manifiesta aquí de forma natural; será preciso subir a los mundos superiores para ver el otro lado de las cosas, esa mitad que desde aquí se nos oculta.


Curiosamente la palabra Big-Bang, el momento que se percibe como inicio de los mundos desde la Tierra, también contiene una doble “B”, recordando el Bereshit bará, las 2 primeras palabras de la Torá.


Hasta la Física parece reconocer – sin saberlo - que la base del mundo está en la letra 2 Bet y que nuestro mundo es doble.



Bereshit bará Elohim et


La misma idea se transmite en las 4 primeras palabras de la Torá: “Bereshit bará Elohim et”. Las dos primeras palabras empiezan por la letra 2 Bet. Y las 2 siguientes por la letra 1 Alef: Bet-bet-Alef-alef. Las acciones son dobles, porque se llevan a cabo en los 2 mundos a la vez. Son mundos paralelos:


  • Bereshit” ocurre en los mundos celestiales; “bará” ocurre en el mundo físico.

  • De igual modo los “Elohim” se forman en los mundos superiores con los nombres de Dios; mientras que “et” (letra 1 Alef – letra 22 Tav) - expresión usada con frecuencia en la lengua hebrea y que en kabalá simboliza el alfabeto completo de 22 letras – indica la formación de las letras en el mundo físico.

Porque lo primero que creó Dios, antes incluso que el cielo y la tierra, fue a los Elohim (nombres de Dios) y las letras hebreas (et), como hemos visto hasta el momento.


Sin embargo aquí hay un concepto que aclarar: como observamos, la primera letra que aparece es la “letra 2 Bet” (Bereshit bará), la letra segunda del alfabeto; mientras que la primera, la “letra 1 Alef”, con las que comienzan las 2 palabras siguientes (Elohim et) aparece después.


¿Por qué la letra 1 Alef aparece en segundo lugar, a pesar de ser la primera y más importante, ya que representa los mundos superiores?


La razón de ello está en que, aunque la formación de los 2 mundos es paralela, en el mundo de la letra 2 Bet - que es el nuestro y el que describe el Bereshit o Libro del Génesis- la acción comienza en el mundo físico, para luego trasladarse a los mundos de la letra 1 Alef, a la que pertenecen los mundos superiores y después volver a bajar.


Esto significa que, en nuestro mundo, se nos exige para poner en marcha el mecanismo creador (que se gesta en el mundo de Arriba) una llamada, una acción previa en el mundo de abajo.


Si no tiras de la cuerda no suena la campana. De ahí la importancia de la oración y la plegaria para desplegar la bajada de bendiciones, en lo que luego ahondaremos.


Porque Dios hizo los 2 mundos conectados, pero en nuestra creación, hay que comenzar pidiendo para que Dios de. El que nada pide, nada recibirá del Cielo, según está escrito, salvo el karma astral que cada uno tenga pendiente, de esta vida o de vidas pasadas.


Tanto para revocar malos decretos kármikos como para pedir bendiciones en nuestra vida, la Kabalá recomienda utilizar las letras hebreas que recogen los deseos puros de Dios. El uso de estos recipientes divinos de deseos nos impide caer presos en el carácter efímero de los deseos humanos, que son volátiles como nuestras emociones; cuando usamos las letras hebreas en nuestras oraciones y meditaciones, nos aseguramos que nuestros deseos están alineados con los del Creador; lo que no siempre ocurre en las oraciones habituales del hombre común y que es una de las causas más frecuentes de falta de respuesta a las plegarias.


Sobre esto aclarar que dado que, como ya dijimos, las letras hebreas se presentaron ante Dios en orden inverso al de su posición en el alfabeto, el Zóhar explica que lo que parece que está en orden en este mundo físico, en el celeste está al revés. Ambos mundos funcionan con reglas opuestas. Uno es el mundo del Ego y las contiendas humanas. El otro es el mundo de Dios y de los proyectos Divinos.


Por eso no hay nada más eficaz para destruir a alguien que alabarle su ego, porque cuando lo haces, se empieza a creer Dios y se aleja de Él. Y entonces está perdido[1]. Fue precisamente, el deseo de querer disfrutar de otras cosas distintas a los deseos de Dios lo que motivó la ruptura de recipientes en el mundo anterior. Aunque, de eso, todavía no hemos hablado.


¿Son tus deseos los mismos que los que Dios tiene para ti? Si usas las letras hebreas, te aseguras la concordancia entre tus deseos y los de Dios. Con la meditación de estas letras, como después entenderemos, activamos el programa para crear eventos en este mundo y nos aseguramos una respuesta inmediata. Ahora, eso sí, a veces estas bendiciones no vienen en la forma pedida, sino en otra más conveniente para el Plan universal y mucha más llena de sentido y significado.


En todo caso, es parte del camino de elevación espiritual el ir pasando por distintos niveles o grados de deseos, igual que son distintos los deseos de los 20 y de los 50 años. Nuestro trabajo es aprender a disfrutar, en cada nueva etapa, de placeres más elevados y menos terrenales que los que guiaron nuestra etapa anterior. Con ello, nuestra alma se va haciendo más sutil de forma progresiva y puede ascender más alto por el Árbol. Este es el efecto que produce el estudio y práctica de la Kabalá.

[1] Albert Gozlan, cursos de Zóhar

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