Dios Uno

Actualizado: 8 de mar de 2019

“Antes de la creación no había otro que Dios. Dios es Uno, no es plural. Es lo opuesto a lo plural. No tiene segundo. No tiene ni hijo ni hermano.” (Eclesiastés 4:8)

La Luz, en imagen obtenida de Mediengestalter. Fuente: Pixabay

Antes de que nada hubiera sido creado sólo existía Dios. ¿Pero quien es Dios? ¿Quien es Aquel que existía antes de que nada hubiera sido creado?


Realmente no sabemos nada de Dios. Desde este mundo, sólo se puede acceder a Él a través de la fe; por eso se dice que Dios es fiel, dado que nuestro intelecto no está preparado para su comprensión. El intelecto humano sólo puede captar algunos conceptos dentro de su espacio dimensional y el concepto de Dios, desde luego, está más allá de nuestro intelecto y mucho más allá de la capacidad de nuestra mente. En todo caso, Dios siempre nos pedirá que creamos en Él más allá de lo que seamos capaces de comprenderlo con nuestra limitada capacidad.


Sin embargo, sí se nos dan algunos datos de Dios en la Torá. Lo primero que se nos dice es que Dios es Uno (EJAD, como recita el Shemá Israel, oración emblemática del pueblo judío). Dios no está acotado por las dimensiones de nuestro mundo físico.


También dice el Sefer Yetzirá que “El Maestro es Único” (Yachid: Único, Completo, Absoluto). Su Unidad es Total, no puede ser acotada en dimensiones porque Él está más allá de todas ellas. No puede ser descrito con ninguna cualidad o adjetivo. Es absolutamente simple. Por eso no puede ser captado por nuestra mente, ya que nuestro intelecto sólo alcanza los límites de nuestro universo y Dios está más allá de ellos.


Por eso es Rey, porque está por encima de nosotros y de todo lo creado; y Santo (Kadosh) porque está separado de lo mundano.


Este Dios Uno que está más allá de nuestro mundo, que es externo al mismo (por eso ha podido crearlo) es denominado en Kabalá el Ain Sof, el Principio Último, lo Absoluto, lo que está mas allá de nuestro Universo y lo envuelve todo, el principio y el fin de todas las cosas, el infinito, sublime y santo, exaltado sobre todo concepto, incluso el de Voluntad.


Además es Eterno, porque está fuera del tiempo ya que en el mundo del Infinito no existe el tiempo.


Cada letra hebrea tiene un valor numérico que indica su peso espiritual. Ain Sof vale 207, que es también el valor numerológico de “secreto” en arameo. Así que el mundo del Ain Sof, del Dios Uno, es un secreto que sólo podrá ser comprendido de forma gradual a través de la kabalá.


Dado además que 207=2+0+7=9, y que el término “electricidad” también vale 9 (378=3+7+8=18=1+8=9), algunos kabalistas como el Maestro Albert Gozlan consideran que ese Principio Único Absoluto que designa el “Ain Sof” tiene alguna conexión con ella.


Lo que sí sabemos es que este mundo que habitamos ha sido creado por Él y responde a unas normas. Y la kabalá se dedica a estudiarlo para acercarse a Él. Esa es la única razón por la que estamos aquí, volver al Creador. Recuperar la Luz.

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