El mundo de Beriá – el mundo temporal

Confirmó en la vela sagrada y oculta una imagen oculta, el Santo de los Santos, la construcción secreta que proviene del pensamiento, que es llamado MI, el principio de la construcción. ZÓHAR 14

Sefirá 3 Biná - Mundo de Beriá - Mí, en el Zóhar

El mundo de Beriá que nace en la sefirá 3 Biná es también llamado el Trono de Gloria, porque es en esta esfera donde Dios – YHVH - “se sienta”, esto es, se acerca voluntariamente a su creación.


Porque un trono es el lugar donde alguien se sienta, y para sentarse, hay que descender. El Trono en el que se sienta Dios es el mundo de Beriá: aquí, Dios desciende, de forma voluntaria, para acercarse a su creación.


De la misma forma, aunque a nuestra instancia, cuando “bendecimos” o damos una bendición - o, más bien, la recibimos de alguien autorizado - estamos invitando a Dios a bajar, a que interactúe con nosotros.

Igual que cuando nos arrodillamos - el término rodilla es berej y bendición es berajá- porque al arrodillarnos bajamos lo Divino y, al hacerlo, al ponernos de rodillas, estamos instando a Dios a que baje a nuestro lado.


Este mundo de Beriá es el que permite a las sefirot superiores - sefira 1 Keter y sefirá 2 Jocmá, las energías más puras y más próximas a Dios - interactuar con los mundos inferiores y llevar luz a la sefirá 10 Maljut, la más baja de todas y la más alejada de Dios, donde nosotros vivimos.


Recordemos el Arbol de la vida y su estructura general. Si Biná es la sefirá 3, Maljut es la 10, el extremo inferior del Arbol .


La sefira 3 Biná es el mundo de Beriá. La sefira 10 Maljut, es el mundo de Asiá, o mundo Físico. Ambos están unidos por los mundos intermedios, el Zeir Anpin, o 6 sefirot intermedias, que representan el mundo astral, sometido a las leyes de la astrología.


El mundo de Beriá es el mundo a cuya formación se refiere el Sefer Bereshit o Libro del Génesis, que comienza, como el mundo que se crea con ella, por la letra “B”: Bereshit Bará es crear de la Nada; por eso, a veces, Atzilut se llama Nada.


Beriá es el mundo creado por YHVH, el Gran Nombre de Dios o Tetragrammaton (aunque todavía no hemos hablado en el blog de los nombres de Dios, que tienen un papel crucial en nuestro universo). Este Gran Nombre de Dios nace en la Sefirá 3 Biná, en el mundo de Beriá.


Beriá es el mundo mental, el mundo del pensamiento. Porque este mundo nuestro, según explica el Zóhar, fue creado primero en el Pensamiento de Dios, esto es, en la sefirá 3 Biná; así dice su número 13:


Él me contestó: “Rabí, el Creador tomó lo oculto y lo reveló ante el Consejo Supremo. Y aquí está: Cuando El más Oculto entre los Ocultos deseó revelarse, primero creó un punto, Maljut, y este subió a Su pensamiento, es decir, a Biná, es decir, Maljut subió y se unió con Biná. En ella dio forma a todas las criaturas y confirmó en ella todas las leyes”.


Beriá, para nosotros, es el mundo que tiene un principio y un fin, porque es en esta esfera donde se inicia el mundo temporal. En la sefirá 3 Biná están definidos el principio y el fin del Universo, el principio y el fin de nuestro planeta, de cada vida humana y de la existencia terrenal. En ella está definido el Plan Divino para esta Tierra: desde la creación de Adam hasta el retorno de las almas perdidas.


En la sefirá 3 Biná no hay materia todavía, no hay cuerpos aún, pero sí hay almas ya; de hecho, todas las almas del pueblo de Israel - las 600.000 chispas en que estalla el alma de Adam - existen ya en su forma perfecta final en esta sefirá. El cuerpo nacerá en la sefirá 10 Maljut en fases posteriores de la creación de los mundos, pero su modelo será el alma previamente creada en los mundos de la sefirá 3 Biná.


El mundo de Beriá se formó en las fases iniciales del universo, cuando se estaba formando el hábitat del ser humano, cuando éste aún no había sido creado en su forma física. La sefirá 3 Biná, y el mundo de Beriá, pertenecen a los mundos Superiores (que son 2, Atzilut y Beriá) y, como tal, pertenece al ámbito o reino espiritual.



Mundos Superiores o espirituales

Las 3 primeras sefirot del Árbol de la Vida son los mundos espirituales, en los que no hay materia; pero así como en el mundo de Atzilut, al que pertenecen las 2 primeras sefirot sólo existe una dimensión - la espiritual - en la sefirá 3 Biná se ha creado una nueva dimensión que no existía en el mundo de Atzilut o mundo eterno, y es el tiempo. Con la sefirá 3 Biná nace el mundo temporal: este es el mundo de Beriá, un mundo espiritual – porque sigue sin haber materia en él – pero donde existe un antes y un después, un principio y un final.

Porque la sefirá 3 Biná representa la entrada en el mundo de lo temporal: el mundo del tiempo, de lo que nace y muere; el mundo de Beriá. Es el mundo de la lógica universal, que está por encima de la lógica del hombre corriente; es, en definitiva, el modelo o plano del que luego se creará el mundo terrenal.


En Kabalá se dice que es la sefirá 2 Jocmá, el Agua o Sabiduría, quien insemina a la sefirá 3 Biná, el Fuego o Entendimiento, para dar nacimiento a las formas. Desde un punto de vista simbólico, la sefirá 3 Biná representa a la madre (Imá), la fuerza femenina universal que es inseminada por la Sefirá 2 Jocmá (Abbá), el Padre, la fuerza creativa masculina, y que luego fructifica y genera las formas concretas.


Así que la sefirá 2 Jocmá, el Padre, lo que está por encima del tiempo, es masculino, porque Él es la semilla que determinará el Futuro; la sefirá 3 Biná es, por contra, la parte femenina del Universo, el principio receptivo o el óvulo que engendra. Y es la unión de ambos, de lo que, luego, se formará la Tierra y todo lo que sucede en ella.


Aunque hay 2 niveles en la sefirá 3 Biná, Inferior y Superior, es en su parte alta donde se formó el mundo del Gan Eden, en el que fueron creados Adam y Havá al principio de los tiempos. En ese mundo inicial, donde nuestros padres primigenios fueron creados por Dios, Adam y Havá existían, pero sin materia o cuerpo físico. Digamos que Adam y Havá - igual que nuestras almas - están hechos de energías, son cuerpos de luz.


En la parte superior de la sefirá 3 Biná, Dios aparece todavía completamente separado y por encima de lo mundano (Yesayahu 57:15 “Elevado y Exaltado”). Porque esta parte superior de Biná pertenece todavía al mundo supremo de Atzilut, el Gan Eden Superior, el cual quedó cerrado a nuestra percepción desde el Pecado Original.


También nosotros existimos allí, en nuestro estado final y perfecto, porque como explica Rav. Laitman, en los mundos espirituales, deseo y acción son lo mismo: el simple deseo se realiza de forma inmediata. Así que, cuando Dios deseó crear almas diversas, cada una con un don - en una expresión de la generosidad divina, manifestada en sus diversas formas – dichas almas o cuerpos de luz se formaron de forma inmediata. Y allí permanecen, desde el principio y hasta el final de los tiempos. En palabras de Rav. Laitman:


“cuando el deseo de crear almas (un deseo de disfrutar) surgió en el Creador, cuando deseó llenarlas con un deleite perfecto –el deleite de sentirle y percibir Su perfección– dicho deseo de dar origen a criaturas semejantes a Sí Mismo se realizó de inmediato. Así apareció el Mundo del Infinito en el que ya existimos en nuestro estado final. Sin embargo, aún nos queda alcanzar ese estado en nuestras sensaciones.”


En realidad, este era el mundo en que deberíamos seguir habitando si no hubiera sido por el pecado de Havá, la primera mujer. Fue en este nivel donde se produjo el “cortocircuito” que motivó la creación de los mundos físicos que habitamos y cuando perdimos nuestra forma perfecta con cuerpos de luz, para comenzar desde cero y con cuerpos de carne y hueso en un mundo de materia.

En el mundo de Beriá, en su parte superior, se encuentra el Paraíso u Olam Habá, en el que nuestras almas tienen una existencia perfecta, según fueron diseñadas por el Creador de este mundo, YHVH.


Al final de la corrección, cuando por fin terminen todos los trabajos, la letra 5 Hé de Arriba – Imá (la madre), MI o mundo de Arriba (sefirá 3 Biná) será igual a la letra 5 Hé de abajo, MA (sefirá 10 Maljut), la hija, nuestro mundo actual. Cuando ello se produzca, el mundo en la Tierra será exactamente igual al mundo del Cielo, el mundo creado por Dios en su Pensamiento al inicio de los tiempos. Pero para llegar a esa meta será preciso, antes, pasar por un proceso de construcción y desarrollo de la creación, proceso que no ha concluido aún.


Cuando eso suceda, será porque la Hija - la sefirá 10 Maljut - se habrá corregido de forma completa y habrá adquirido los atributos de su madre - la sefirá 3 Biná -, que “la engalanará con sus joyas” para hacerla perfecta, según relata el Zóhar. Será cuando nuestro mundo alcance su estadio final y la creación llegue a su perfección última, con la construcción y apertura del Olam Haba. Cuando los 2 mundos se unan y alcancemos, en la Tierra, la perfección final como humanidad.



 

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