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El mundo futuro u Olam Habá

Actualizado: 4 de sep de 2019


Según explica el Rabí Yehuda Ashlag, la fase final de la evolución de la humanidad se producirá con la corrección del ser humano que, al elevar su nivel de conciencia, pasará a ser un humano diferente, lo que dará lugar al nacimiento de una nueva sociedad, un nuevo modelo de mundo que se desarrollará en la fase final de la humanidad.


Curiosamente, Ashlag llega en el siglo XX a la misma conclusión a la que ya llegó Jesús hace 2000 años, que el propósito del hombre en la Tierra se resume en un precepto principal: "Ama a tu prójimo como a ti mismo".


Fue Hilel o Hillel, llamado Hilel el Anciano o Hilel el Sabio (h. 110 a. C.-10 d. C.), eminente rabino y maestro judío y, para el filólogo francés del siglo XIX, Ernest Renan, el maestro de Jesús de Nazaret, el primer erudito que sistematizó la interpretación de la Torá en esta frase:


«No hagas a tu prójimo lo que no quieres que te hagan a ti; todo lo demás es comentario».


También Laitman, discípulo de Ashlag, especifica:


El mundo [esto es, los judíos clásicos u ortodoxos que se esfuerzan en cumplir las 613 mitvotz que marca la Torá] cree que se deben cumplir los 613 mandamientos. Los cabalistas, sin embargo, dicen que, en la práctica, existe sólo un mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Los demás se derivan de este, son parte de él


El ser humano, dice la kabalá, ha sido creado como un ser completamente egoísta y sólo desea recibir. Toda criatura tiene impresa en sí esa voluntad de recibir. Dios no es así, al contrario, Dios sólo disfruta dando. Y es nuestro trabajo en la Tierra corregirnos y asemejarnos a Dios, superar nuestro egoísmo natural y pasar a ser grandes dadores, seres absolutamente generosos, que no quieren nada para sí, sino que disfrutan dando felicidad a otros o aportando su trabajo en beneficio de todos.


Cuando el ser humano cambia en lo espiritual - va superando su egoísmo primigenio y se va haciendo más generoso - su mundo cambia por completo en muy poco tiempo porque, como dice Ashlag "un cambio de forma en lo espiritual es como un hacha que corta en dos la materia". En sus palabras:


"Así resulta claro que lo que el Creador desea de nosotros es equivalencia de la forma, a través de la cual retornamos y nos adherimos a Él como antes de ser creados. Es así como dice el versículo: "Para unirte a Sus atributos; como El es misericordioso, tú debes ser misericordioso". Esto significa que cambiamos nuestros atributos, que son el deseo de recibir, y aceptamos los atributos del Creador, que consisten puramente en el otorgamiento, de modo tal que todo lo que hacemos sea para darle a nuestro prójimo y beneficiarlo al máximo de nuestra capacidad."

Cuando el ser humano viva conforme a este principio, la sociedad será buena y justa y basará su sostenimiento en la justa distribución de los beneficios. En este mundo futuro, o mundo superior, que ya existe en su definición final desde el inicio de los tiempos, cada uno trabaja según sus habilidades y recibe según sus necesidades. Existe la propiedad privada, pero uno sólo se beneficia de lo que realmente necesita. Todos reciben para cubrir sus necesidades, tanto sean empleados como desocupados, ya elijan vivir en familia o en comunidades y todo comparten y ponen sus bienes y sus capacidades al servicio de la sociedad.


El simple hecho de trabajar para sostenerte a ti y tu familia no se considera suficiente, porque "la necesidad no es premiada ni condenada". Y esto lo aprenderemos en la etapa final de la humanidad. No basta, por tanto, con llevar una vida ordenada y mantener una familia. Esto es una mera cuestión de supervivencia, pero no tiene valor a efectos espirituales. Para acercarnos a Dios tendremos que aprender a ser generosos y, para ello, hay 2 fórmulas:


1) El camino de la Torá: La Torá nos dice que la única forma de acercarnos a Dios es pareciéndonos a Él (se le llama el método de la equivalencia de forma). Cuando uno asume este principio y empieza a vivir conforme a él, se dará cuenta de que su vida empieza a ir bien y que todo discurre de forma correcta.


2) El camino del dolor: aquellos que sigan centrados en sí mismos y en sus intereses egoístas "serán conducidos a un camino de terrible dolor y serán destruidos por la guerra. Entonces las naciones del mundo buscarán consejo sobre cómo evitar las guerras, y vendrán al Mesías, a Jerusalén, y él les enseñará esta Torá.". Así explica Ashlag.


Para ejercitar el principio "Ama a tu prójimo como a ti mismo" es preciso asumir el concepto de que la vida de otra persona está antes que la propia, lo que desvirtúa al completo la eximente de legítima defensa cuando implique la pérdida de una vida humana y, por tanto, imposibilita la guerra. Cuando toda la humanidad asuma que es más importante cuidar de otro ser humano - sea como sea esa persona - que cuidar de sí mismo, ya no existirá la guerra. También Rav. Berg explica cual es el significado real de este precepto.


Sobre cómo será la nueva sociedad que surgirá de la enseñanza de este precepto y cuales serán las leyes que regirán en ella y que serán iguales para todos, ver la descripción de Rabí Ashlag en http://www.kabbalah.info/es/biblioteca/baal-hasulam/la-última-generación):


Por naturaleza, nuestro cuerpo tiene solo la voluntad de recibir y ninguna voluntad de otorgar, así que somos lo opuesto a Dios, que es todo otorgamiento y ninguna recepción. Esa diferencia de forma es lo que causa la separación entre el ser humano y el Creador. Pero en cada uno de nosotros existe una chispa desconocida que pide unirse a Dios, una necesidad mental de adherirse a Él y, cuando esta chispa se despierta, comienza la búsqueda de lo espiritual.


Lo que Dios demanda de nosotros es la equivalencia de forma, que nos parezcamos a Él. Y para dar satisfacción a nuestro Creador y lograr ese objetivo, debemos realizar actos de Torá - estudio de la kabalá - Mitzvot - buenas acciones, que provocan la adhesión - y otorgar a otros. Sólo cuando el ser humano aprende a sentir placer a través de la realización de buenas acciones, es posible comprender a Dios, asemejarse a Él. Aunque es imposible llegar a sentir ese placer de adhesión hasta que sean realizadas muchas buenas acciones para complacerlo a Él.

El objetivo y el propósito de la vida es lograr la adhesión con el Creador solamente para complacerlo a Él y ayudar a los otros a que puedan lograr la adhesión con Él. Y para ello, todos debemos servir al Creador o a sus criaturas - tiene el mismo valor-. Cada una de ellas es un deber.



Y cuando uno alcanza a lograr el contacto con Dios, entonces llega a saber y a sentir, como dice el versículo que "Toda la Tierra está completamente llena de su Gloria" (Isaías 6:3-5). El ser humano se vuelve más natural, más simple, más pobre y comprende a todas las personas y se involucra con ellas, a la par que vive conectado a Dios y utiliza su cuerpo como canal para la entrada de energía divina en la dimensión terrenal.