La Biblia como Código



La Kabalá estudia la Torá, los Libros de Moisés o Pentateuco que son el Fundamento de la religión judía. La Biblia incluye, además, los textos de la Tanaj judía, más el Nuevo Testamento, toda la nueva doctrina o libros expositivos de la doctrina de Cristo. Todos forman las Sagradas Escrituras en el concepto actual del cristianismo.


Comencemos por la kabalá: para ella, la Torá no habla de nuestro mundo, sino de los mundos espirituales. El Dr. Laitman explica que aunque, en apariencia, la Torá no es más que una sucesión de historias o relatos, en realidad sólo habla, como el Zóhar, de los mundos espirituales, de su estructura y de su gobierno por Dios, y de la gobernanza del Creador sobre todos nosotros.




Con la Torá, Dios creó el mundo. Así dice el Zóhar 72:


Ven y ve, que el Creador creó el mundo entero con la Torá. Y Él miró en la Torá no una, ni dos, ni tres, ni cuatro veces. Solo después de eso Él creó el mundo. Esto debe mostrar a las personas cómo no errar.


Para comprender la Torá los kabalistas recuerdan que para Dios no existe el espacio y tiempo, y que todo lo descrito en ella hace referencia únicamente al mundo espiritual que es absolutamente intemporal. Habla de nuestro pasado, presente y futuro a la vez, porque el tiempo existe solo abajo. En palabras de Laitman:


Todas las almas y todos sus destinos –desde su creación hasta el final de sus correcciones– surgieron ante el Creador en su plena realidad y todas se encuentran en el jardín del Edén, el Paraíso Supremo. Y, desde este lugar, ellas descienden y entran los cuerpos, cada una a su “tiempo”. Y allá, “Arriba”, el Creador mostró a Adam, a Moisés y a otros que eran dignos de ello. Esta es una noción difícil, no toda mente está lista para percibirla.


Aquí otras explicaciones importantes de Laitman sobre Adam, el alma Úniva, para aquel que tenga interés en leerlas. Son importantes y explican muchos de los misterios de la vida.


El Maestro de Kabalá, Albert Gozlan, lo expresa indicando que la Torá está configurada con códigos tan amplios y complejos que ninguna mente humana, y ningún ordenador o inteligencia artificial conocida podría ni siquiera rozar la superficie de la profundidad de esos códigos; pero a ello hay que añadir que el estudio de la Torá genera en el estudiante un tipo de energía que le vincula con la mente del Creador. Esta energía se potencia tanto más como el alumno cumpla las leyes y mandamientos que ordena el texto de la Torá.


Pero no es la Kabalá el único saber que reconoce a la Biblia como código secreto; el famoso libro “El código secreto de la Biblia” escrito por el periodista Michael Drosnin en 1997 se hacía eco del trabajo de un grupo de trabajos de matemáticos israelíes que permitió descubrir una serie de mensajes encriptados de carácter profético dentro del texto bíblico hebreo, algunos de ellos dramáticamente cumplidos a los pocos meses de ser descifrados (el asesinato de Itzhak Rabin), lo que por cierto convirtió aquel libro en uno de los bets-seller del momento, que sigue vendiéndose en la actualidad.


La cierto es que la Biblia esconde muchos secretos; y la Kabalá tiene claro que los códigos de la Torá no son de este mundo; por eso los kabalistas se han dedicado a su estudio desde que fue entregada.

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