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La generación Zohariana y la generación actual


Se dice que la generación Zohariana fue una generación especial. La Kabalá llegó en esos años a su máximo apogeo. Baal HaSulam ya explicó en la fiesta que celebró con ocasión de la finalización de su comentario a El Zóhar, que Bar Yojai y sus discípulos han sido, hasta el momento, los únicos seres humanos capaces de completar los 125 grados espirituales que completan la corrección del alma.


La cábala no judía explica que este nivel altísimo de elevación alcanzado por la kabalá en los siglos I y II d. C, se debió, precisamente, a la presencia del alma del Mesías, Jesús o Yeshúa, hijo de José, unos pocos años antes ya que, como explicaremos, una sola alma de gran elevación eleva en grados el nivel del alma colectiva (que también tenemos como humanidad) y, a la inversa, fue precisa una elevación general para que Cristo pudiera hacer su trabajo, ya que ambas almas, la personal y la colectiva, están estrechamente imbricadas.




Este grado de elevación general sólo se volverá a alcanzar otra vez en la fase final, en los albores de la Era mesiánica, cuando toda la humanidad estará ya preparada para recibir este saber. Por eso es tan importante El Zóhar, porque desvela los secretos para cubrir la totalidad de la corrección. Es un libro escrito hace 18 siglos pensando en nuestros tiempos, porque sólo ahora podrá ser completamente entendido. Así que este libro no fue escrito para sus contemporáneos, sino para una generación que viviría dos mil años después: nuestra generación.


Cuando la Kabalá habla de la generación del fin de los tiempos se refiere a un periodo muy amplio, que habría comenzado, según criterio del ARI, Rabí Itzjak Luria, eminente kabalista del siglo XVI, en ese siglo en el que él vivió, el XVI.


Se le considera el padre de la Kabalá contemporánea. Se le conoce también con el sobrenombre de Arizal hakadosh, el santo león, de bendecida memoria. (Ari significa "León" en hebreo, pero aquí se trata del nombre del Rabino Isaac Luria. Zal significa "su memoria es bendecida"). HaKadosh significa "El santo". Nació en Jerusalén, de madre sefardí, casada con un ashkenazi, tal y como relata wikipedia.


Según esta misma tradición, los estudios de kabalá empezarían a salir de su ostracismo a partir del año 1840 (lo que coincide con el comienzo de la gran expansión de la literatura oculista y la formación de las Sociedades Teosóficas). Dice Wikipedia que "La Sociedad Teosófica es una organización o fraternidad internacional fundada en 1875 y relacionada con la teosofía. Según la cofundadora y figura de referencia del movimiento, Helena Blavatsky, se trataría de «una sociedad para la búsqueda de la sabiduría divina, sabiduría oculta o espiritual»

La Sociedad Teosófica tiene en la actualidad su sede central en Adyar, al sur de la ciudad india de Chennai, antigua Madrás, en el estado de Tamil Nadu. Cada sección nacional de la Sociedad tendría una administración autónoma. Sus miembros se reúnen regularmente en grupos de estudios e investigación denominados "Ramas" o "Logias".


Aunque estos fueron los preludios de la difusión pública de los saberes esotéricos, es lo cierto que, según explica y preveían los propios kabalistas, la revelación generalizada de la kabalá no podría comenzar hasta 1990. Hasta entonces existía prohibición de difundir estos saberes más allá de los círculos de iniciación, bien fueran judíos o esotéricos.


Es a partir del 2000 cuando ya existe orden especifica de difundir este saber sin fronteras. De hecho, según la kabalá, la redención de la humanidad depende, precisamente, del estudio de este conocimiento.


Cuándo este tiempo se cumplirá, no se puede precisar; pero cuando llegue ese día, explica la kabalá, la humanidad entera podrá tener acceso al saber que estuvo reservado a unos pocos durante cientos de años; las fuentes del conocimiento se abrirán arriba y abajo y toda la humanidad podrá sentir la unión con Dios, con las fuerzas de los mundos superiores, y vivir un futuro de abundancia y prosperidad. Así en palabras de los profetas:


“Pero los sabios comprenderán que su elevación proviene del Creador, el Árbol de la Vida. Y aquellos que son rectos brillarán como el resplandor del firmamento” (Daniel, 12:3).




Es entonces cuando alcanzaremos el estadio final de la creación, el nivel al que tiene que llegar para que el ser humano pueda vivir satisfecho y feliz en la Tierra, con todas sus necesidades cubiertas y trabajando para la sociedad. Cuando el Yo se convierta en Nosotros y se cumpla, de forma efectiva, el principio que ya predicó Jesús, "Ama al prójimo como a ti mismo", cuando el ser humano ponga por delante la necesidad del otro frente a las propias. Habrá nacido, entonces, la nueva generación, el siguiente nivel de desarrollo de la humanidad y estaremos en el mundo Futuro u Olam Haba.

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