La importancia del Zóhar y de su estudio



Se dice que El Zóhar es el “alma” de la Torá, esto es, lo que da el sentido profundo a cada una de sus palabras. Las historias que relata la Torá esconden grandes secretos; estos secretos vienen de otro mundo y son revelados a Bar Yojai y su grupo de alumnos a través de seres de otra dimensión, en concreto del Ángel Metatrón, jefe de todos los ángeles, que le explica grandes secretos de la Torá, más Elías y Moisés, este último llamado el Pastor Fiel. Son seres, no de otros mundos, sino de dimensiones paralelas. Y le enseñan a Bar Yojai como se creó el mundo.


Con ellos se conoce a Dios en su total amplitud, ya que no es posible amar a Dios si no lo conoces, y no es posible conocer a Dios si no lo tratas, y no lo puedes tratar si no conoces los secretos de la Torá. Así que nadie puede amar al Creador si no conoce El Zóhar.


El Zóhar, igual que la Torá, usa siempre el tiempo presente para describir los estados o grados espirituales, porque en el mundo espiritual no existe el tiempo, de forma que dichos grados están ahí desde el principio y es labor del ser humano acceder a ellos para volver a percibirlos en tiempo presente, porque no hay otra forma de hacerlo.


El Zóhar explica que para ascender por la escalera es preciso que el ser humano haga un trabajo constante sobre sí mismo para corregir su naturaleza animal, cada vez en aspectos más sutiles. Como está escrito: “Los justos ascienden de cima a cima” en un proceso infinito.


Lo que nos rodea, el mundo físico, son sólo ayudas para que llevemos a cabo esa corrección y podamos llegar a ser semejantes a nuestro Creador, que con ese fin nos concibió. Cuando empieza el proceso, el ser humano está dormido y es incapaz de percibir nada del mundo invisible. Pero a medida que el hombre comienza el ascenso por la escalera y empieza a conocer los Mundos Superiores que hasta el momento se le habían mantenido ocultos y cerrados, empieza a despertar y a ver con los ojos que vigilan sobre el mundo entero. El hombre empieza a poder mirar y ver en ellos.


La Torá no tiene la Luz completa: de 400, que vale Ima, faltan 30, así que sólo alcanza 370 Luces. Cada una de estas luces se divide, a su vez, en 613 rayos, que son los que se muestran de cada mil, pues los secretos superiores están ocultos y sellados hasta que sean revelados.

Por qué hay que estudiar El Zóhar

Dice la kabalá que después de estudiar El Zóhar uno se enamora del Creador. De hecho su estudio prodiga felicidad total y absoluta a quien lo estudia. El Zóhar nos enseña a abrir las puertas de los mundos de arriba, a controlar los eventos de abajo y a ver directamente el rostro de Dios. A través del estudio de El Zóhar el hombre puede alcanzar un nuevo nivel de perfección.


El Zóhar permite recibir una protección sobre las circunstancias de este mundo y entender cosas que de otra forma no entenderías. Nos dice como se armonizan los contrarios: el mundo de arriba - el mundo del alma, el lado derecho – con el mundo de abajo - el cuerpo, el lado izquierdo -.


El Zóhar explica como funciona el mundo espiritual desde la Tierra, sus fuerzas y cómo actúan; sólo estudiando El Zóhar podrás aprenderlo; de otra manera estás en una ignorancia total sobre lo que está pasando. Pero no solo eso; en palabras de Albert Gozlan:


“Todo aquel que se consagra a estudiar cada día la kabbalah tendrá la felicidad de participar en el Olam Haba y tendrá tanto mérito que se considerara que ha creado el mundo, y que el mundo se mantiene gracias a él. Ese es el mérito del que estudia El Zóhar, se considera que ha creado el mundo.”

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