La Januká


La Janucá (hebreo: חֲנֻכָּה),​ también conocida como la Fiesta de las Luces o Luminarias es, dice wikipedia, una festividad judía que conmemora la rededicación del Segundo Templo de Jerusalén y la rebelión de los macabeos contra el Imperio seléucida.


Judea había pasado a ser una provincia del Imperio seléucida desde el año 200 a.C., cuando el rey Antíoco III el Grande de Siria derrotó a Ptolomeo V Epifanes de Egipto en la Batalla de Panio. Si bien, en los primeros años tras la conquista, la nueva dirección fue favorable a los judíos - pues Antíoco III les garantizó el derecho a «vivir de acuerdo a sus costumbres ancestrales» y continuar con la práctica de su religión en el Templo de Jerusalén - la situación cambia cuando llega al poder su hijo, Antíoco IV Epífanes.


Aliado éste con los hijos de Tobías, acordaron la toma de Judea, según relata el historiador judío Flavio Josefo: Antíoco IV «acordó con ellos, y vino sobre los judíos con un gran ejército, y tomó su ciudad por la fuerza, y asesinó a una gran multitud de aquellos que favorecían a Ptolomeo, y envió a sus soldados a saquear la ciudad sin piedad. También profanó el templo»


En efecto, era el año 167 a. C.. cuando Antíoco Epifanes ordenó la construcción de un altar a Zeus en el Templo, prohibe la circuncisión y ordena el sacrificio de cerdos en el altar del Templo.


Comenzó, entonces, una revuelta general contra Antíoco, liderada por el sacerdote Matatías y sus cinco hijos —Yojanán, Simón, Eleazar, Jonatán y Judas— . Es este último el que se queda al mando cuando Matatías fallece en el año 166 a. C., logrando, por fin, un año más tarde, el año 165 a. C. derrotar al monarca seléucida, liberar el templo y consagrarlo de nuevo al Dios de Israel.


La fiesta de Janucá es instituida por Judah el Macabeo y sus hermanos para celebrar este evento. La Biblia se refiere a ello en 1Macabeos, 4 (56-59)


56 Durante ocho días celebraron la consagración del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y sacrificios de reconciliación y de acción de gracias. 57 Adornaron la fachada del santuario con coronas de oro y escudos decorativos, repararon las entradas y las habitaciones, y les pusieron puertas. 58 Hubo gran alegría en el pueblo, porque se veían libres de la humillación que les habían causado los paganos. 59 Judas con sus hermanos y con todo el pueblo de Israel reunido determinaron que la consagración del nuevo altar se debía celebrar cada año con gozo y alegría durante ocho días, a partir del día veinticinco del mes de Quisleu.


También en 2 Macabeos 1:18, se habla, años más tarde, del reencendido del fuego del altar, aludiendo al milagro ocurrido el 25 de Kislev, recomendando celebrar la Fiesta, en honor a los antepasados.


Igualmente, se refiere a la Fiesta de las Luces el historiador Flavio Josefo, en su libro Antigüedades judías XII:


"Y Judah celebró el festival de la restauración de los sacrificios del Templo durante ocho días, y no omitió ningún tipo de placer; sino que los festejó con ricos y espléndidos sacrificios; y honró a Dios, y lo deleitó con himnos y salmos. Estaban tan alegres con el restablecimiento de sus costumbres cuando, luego de un largo intervalo, inesperadamente recuperaron su libertad de culto, que hicieron ley para la posteridad el guardar esta festividad, en recuerdo de la restauración de su Templo de culto, durante ocho días. Y desde ese entonces y hasta ahora es que celebramos esta festividad, y la llamamos Luces."


El milagro ocurrido el 25 de Kislev, además de la victoria sobre los seleúcidas y la recuperación de sus costumbres religiosas, es el hecho que relata el Talmud, al referirse a las velas de Janucá, cuando explica cómo, al descubrir los macabeos, tras la victoria, que sólo quedaba en el Templo una vasija de aceite ritual con el sello del Sumo Sacerdote todavía intacto - pues todo el resto había sido profanado - invocaron a Dios para poder mantener encendida la Menorá del Templo.


La dosis rescatada permitía mantener las luces encendidas durante un sólo día. Sin embargo, en esta ocasión, el milagro fue que está única dósis mantuvo la menorá encendida durante ocho días, justo el tiempo que se necesitaba para preparar aceite nuevo y recuperar las tradiciones del Templo.


En recuerdo de este milagro del aceite, el pueblo judío celebra, anualmente, la fiesta de Janucá. La celebración dura 8 días, porque tales fueron los días que el aceite prendió, comenzando el 25 de Kislev (Mes de Luna llena con el Sol en Sagitario) y terminado el 2/3 de Tevet (Mes del sol en Capricornio).


Este año 2019, la Janucá comienza el domingo 22 de diciembre al atardecer y terminará el lunes 30 de diciembre 2019 cuando se ponga el sol. 8 días en los que se prende la Janukía, el candelabro judío de 9 brazos que recuerda esta festividad.

La costumbre judía, los días que dura la fiesta, es encender las velas de la Janukía, un candelabro parecido a la Menorah pero de 8 brazos, más uno mayor, esto es, un candelabro de 9 brazos, frente a los 7 de la Menorah habitual. Con esta festividad, llamada de las Luminarias, se conmemora el milagro del aceite del Templo que duró 8 días.​


En la primera noche - domingo, 22 diciembre 2019 - únicamente se prende el shamash o brazo mayor y una vela, la situada más a la derecha. En las noches siguientes, se comienza prendiendo el shamash - que servirá para encender el resto - y se enciende una vela más que el día anterior. Así, hasta completar el día 8º el candelabro o janukía completo, con las 9 velas ardiendo al mismo tiempo.


Cada vela debe durar, al menos, media hora encendida; siendo el tamaño de las velas de Januká, normalmente, mucho más delgadas que las de Shabbat. Se necesitan un total de 44 velas para culminar la festividad completa y hay múltiples formatos disponibles, bien velas, bien lámparas de aceite.

Cuando se encienden las velas, es preciso decir ciertas bendiciones, además de visualizar determinadas combinaciones de nombres de Dios para completar el ritual kabalístico. Son las Kavanot de Januká que recoge el blog de Kabbalah Mashiah. La intención, como en esa página se explica, es ir bajando de nivel cada día. El primer encendido corresponde al trío superior del Árbol de la Vida. El 2º, a las 3 siguientes sefirot y el 3ª a las que siguen hasta la sefirá 9 Yesod. Los días siguientes se enlazan los niveles y el 8º día, que se llega a la sefirá 10 Maljut, se materializa el milagro solicitado.


Después del encendido de velas se recita, cada día, el himno Hanerot Halalu.

Por último, se termina leyendo el Salmo 30, que recogemos en el enlace en una versión en hebreo.


Ver aquí instrucciones completas para el encendido de velas, explicado por Albert Gozlan.


El objetivo de esta fiesta es la bajada de bendiciones a la Tierra y la realización de milagros en nuestra vida, porque en ese mundo de caos que habitamos, es preciso obtener la protección divina para poder gozar de una vida dulce. Es una fiesta de alegría, sin ayunos, donde se disfruta de los placeres de la vida y de la familia.


¡Feliz Januká!
















 

Formulario de suscripción

  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn

©2019 by Estudio de Kabalá