La libertad

¿Tiene el ser humano alguna libertad en su vida, es libre para decidir algo de lo que le sucede o de su forma de comportarse en su día a día? Sobre este tema escribió, de manera muy profunda, el gran cabalista Baal HaSulam, en su artículo con ese nombre, que aquí se presenta en sus ideas fundamentales. Y la respuesta es NO, salvo que empiece a estudiar cabalá. Porque nunca está de más saber como funciona, en realidad, el mundo.


En este post se han mantenido, en lo posible, las palabras y frases escritas en el artículo original, no es conveniente tocar cada palabra escrita por los grandes maestros, cada una tiene su sentido profundo. Este post es, o pretende ser, una aproximación rápida al texto, aunque siempre es conveniente leerlo después completo.





LA LIBERTAD – BAAL HASULAM - EXTRACTO

¿Cuál es el mensaje de este artículo?


No existe hombre libre salvo aquel que estudia Torá.


¿Por qué? Porque aunque la gente, en general, percibe la libertad como una ley natural, que se aplica a todo lo que está vivo, sin embargo, la verdad es que no tenemos posibilidad de elegir libremente.


1) Porque la providencia apresa la vida con dos cadenas: el placer y el dolor: Todos nos vemos atraídos por lo que provoca placer y huimos de las circunstancias que sentimos dolorosas. La Providencia nos va conduciendo por medio de estas dos fuerzas sin pedirnos opinión sobre ello.


2) Porque, además, lo que deseamos obedece, en realidad, al deseo de otros, los deseos de la sociedad en la que vivo, incluso contra mi voluntad, encadenado a los gustos y modos imperantes en ella. En definitiva, deseamos lo que desea el entorno en el que nos movemos.


Es un hecho que todas las criaturas de este mundo, comprendiendo los cuatro reinos: inanimado, vegetativo, animado y hablante, están sujetas a la ley de causalidad por la vía de causa y efecto. Cada uno de sus comportamientos es impulsado por causas ancestrales que le fuerzan.


Cada nuevo estado que aparece siempre surge de algo previo: lo que existe no surge “de la ausencia”, sino “de la existencia”. Una forma anterior pasa a su forma actual. Pero para que surja un nuevo estado deben confluir cuatro factores:


· El primer factor: La base, la materia prima

La "base" o materia prima proviene de una forma anterior que toma, ahora, una forma diferente. En ella radica la fuerza destinada a ser revelada al final de ese nuevo estado. Es su causa principal. Es la semilla que, por el momento, carece de forma alguna.


· El segundo factor: La relación causa-efecto que resulta de la base

Si uno es semilla de trigo, no está destinada a convertirse ni en cebada ni en avena, sino que sólo puede crecer como tallo de trigo. Es la relación de “causa y efecto” entre la semilla y su fruto.


· El tercer factor: La relación interna de causa y efecto

Son las fuerzas externas que afectan el crecimiento de la semilla y permiten mejorar la calidad y cantidad del fruto. Los definimos como factores internos porque operan en lo interno de la semilla, según sus características intrínsecas.


· El cuarto factor: La relación causa-efecto a través de fuerzas ajenas

Es la relación de “causa y efecto” por factores ajenos o acontecimientos externos, como el granizo, el viento.


Cada semilla, cada nuevo estado, está condicionado por estos cuatro factores. Incluso los pensamientos e ideas. Siempre opera este esquema.


1. Herencia ancestral

2. El entorno

3. Los hábitos, que se vuelven segunda naturaleza

4. Factores externos


Estamos en manos de estos cuatro factores, como la arcilla en las manos de un alfarero. En realidad, todo nuestro mérito depende de la elección del ambiente. , de elegir un entorno que te provea buenos conceptos: libros y otras guías de este tipo. Y si uno no lo hace, incurrirá en concepciones desviadas y será castigado por ello. Esa es nuestra elección. Como el Rabí Yehoshua Ben Perajia dijo: "Hazte de un maestro y cómprate un amigo".