La renovación de la Torá



El Zóhar, primer tratado kabalístico del que hablaremos próximamente, nos advierte de la importancia de estudiar Torá. Dice así su número 61:


“Cuánto esfuerzo debe el hombre realizar en la Torá día y noche, porque el Creador presta atención a quienes la estudian. Y el hombre, con cada palabra que alcanza en la Torá a través de su esfuerzo, erige un firmamento”.

El estudio de la Torá es necesario porque, cada vez que alguien consigue descubrir un Secreto del Cielo, la Torá se renueva y se forman “nuevos cielos” y una “nueva Tierra”. El firmamento se renueva a través de esta sabiduría oculta suprema, según explica el Zóhar:


"Porque cuando el hombre renueva la Torá con su boca, esta sabiduría asciende hasta llegar a Dios, donde está la sabiduría Celestial oculta, y aparece completa y perfecta. Y es así como la sabiduría oculta se renueva en este mundo y la Torá que asciende y desciende se transforma en un firmamento. Así se forman “nuevos Cielos” (firmamentos renovados) que contienen la sabiduría oculta suprema. Y de los nuevos cielos nace, también, una nueva Tierra, gracias a todo lo que ha sido renovado en la Torá.


La nueva tierra y el nuevo Cielo se hacen constantemente a partir de la renovación de la Torá y sus secretos: al ponerlos en tu boca se establecen los cielos. Y al ponerlos en la sombra del ropaje de tus manos se ponen los cimientos de la nueva tierra. Igual que Él hace el Cielo y la Tierra con Sus palabras, nosotros creamos los nuevos Cielo y Tierra con nuestra labor en la Torá. Todo lo que está oculto alcanza un resultado celestial. ¿Por qué? Para que el nuevo Cielo y la nueva Tierra puedan surgir de ese ocultamiento."


Estos párrafos del Zóhar son difíciles de comprender, incluso para la mente iniciada. Cuanto más al hombre común, que está oyendo hablar por vez primera de los mundos invisibles. En palabras más sencillas este pasaje del Zóhar nos está indicando varias cosas:


  • Que al estudiar Torá, la hacemos ascender y llegamos a conocer de forma directa la sabiduría oculta suprema. Que está allí desde el inicio de los tiempos y estará hasta que el tiempo se acabe. Pero que sólo se ilumina cuando algún ser humano asciende hasta ella a través de su estudio. La Torá es un puente, un canal, que nos permite entrar en los mundos superiores.

  • Cuando un ser humano cualquiera, a través de la kabalá, desentraña nuevos secretos de la Torá, la Torá se renueva y se crean los nuevos cielos, las nuevas ideas, con más luz y más desarrollo y más capacidad de resolver problemas. Y eso ocurre cuando lo que está oculto, se revela. Cada nuevo descubrimiento, cada nuevo secreto, cada nueva porción más de Luz que es bajada a la Tierra, renueva los cielos porque ilumina un área que hasta entonces había sido secreta, y al hacerlo, se produce un avance global que afecta a la humanidad entera.


Y cada renovación de la Torá en los cielos, se traslada en cambios en el mundo físico. Porque, y esta es una de las nociones claves de la kabalá, son los mundos superiores los que luego se trasladan a la Tierra, creando la realidad que vivimos en el día a día. Cuando el Cielo se ha renovado, porque algún kabalista ha encontrado una nueva cave oculta, la Tierra también se renueva, cada vez más cerca, de su diseño original, completa y perfecta. Pero que precisa de nuestra participación para ser entera. Porque la creación se desarrolla por etapas y el ser humano es el único que puede subir los peldaños de la Escalera.


Dios vio, contó, preparó e investigó. Hay 4 palabras antes de “Cielo” en Bereshit (El Génesis), porque antes de comenzar a plasmar Su pensamiento en realidad, Él miró en la Torá. Igual que Dios creó nuestro mundo con Su pensamiento, nosotros creamos nuestra realidad diaria con el nuestro, aunque en la mayor parte de los casos, sin ninguna conciencia de ello. Aquí lo que dice Laitman en "dónde están tus pensamientos".


La Torá es el Santa santorum de la kabalá. En ella se encuentran las reglas de la vida en la Tierra y el significado oculto de nuestra existencia. Cuando conectamos con ella, empezamos a tomar conciencia de factores que, hasta el momento, no habíamos ni siquiera tenido en cuenta. Y cambiamos nuestra mente y, después, cambiamos nuestra vida. Así se produce la renovación de los cielos primero y de la Tierra en consecuencia.


No todo el mundo puede renovar la Torá. Porque para ello, no basta con su estudio. Es preciso, también, desarrollar los atributos de Luz y Otorgamiento. El que no tiene suficiente conocimiento, dice el Zóhar, salta 500 Parsaot y elabora un falso firmamento llamado Tohu (abismo). Es lo que ocurre con la brujería. Esto lo causan todos los que estudian Torá - la Sabiduría Oculta Suprema - pero no llegan a acomodar su vida a las normas universales que la Torá le revela, de forma que no consiguen desarrollar las virtudes que permiten alcanzar la Luz y el Otorgamiento (generosidad, deseo de dar, en vez de actuar en beneficio propio y egoísta).


La doctrina esotérica afirma que, en los casos de mal uso de la kabalá, ésta no sólo no aporta ninguno de sus beneficiosos efectos, sino que se convierte en un imán que atrae las fuerzas impuras y, como tal, productor de importantes sucesos nocivos en nuestras vidas. (La luz siempre atrae la oscuridad y a los seres que habitan en ella). Porque los secretos del cielo no deben ser conocidos por quien no está preparado para recibirlos y, un mal uso de ellos, puede causar estragos en nuestras vidas. Laitman no dice eso, considera que, en esos niveles, el estudio de la kabalá, simple y llanamente, no producirá efecto alguno.


En todo caso, es regla de nuestro mundo la convivencia del bien y el mal, de la Luz y de la oscuridad. La Kabalá desmenuza, letra a letra, la Torá para que el ser humano sepa como no errar y podamos hacer de la Tierra un lugar donde triunfe la Luz sobre la oscuridad. Y para eso es imprescindible estudiar el Zóhar, el único texto que revela la Torá de forma completa.

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