La Torá y la Biblia

Luego dijo Rabí Aba: “Es verdad lo que hemos aprendido, que la Torá acompaña a los justos en todos sus caminos. Los justos del otro mundo vienen a ellos y les revelan los secretos de la Torá.” (Zóhar 105)



La Torá no es lo mismo que la Biblia, aunque forma parte de ella. La Torá son los Libros de Moisés o Pentateuco, los 5 primeros libros de la Biblia común - Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Estos libros recogen el saber recibido por Moisés en el Monte Sinaí. Su conocimiento fue completado con sus indicaciones vía oral.

Son estos 5 libros los que se consideran “Recibidos”, "Palabra de Dios". Los estudiosos saben que cada una de sus letras guarda un código oculto; y son estos 5 libros los que son el objeto de estudio de la kabalá.


Dice la tradición que cuando Moisés recibió estos conocimientos se quedó “tartamudo”, porque se sintió incapaz de explicar a su pueblo todo aquello que había aprendido. Pero sí instruyó en el saber recibido a su hermano Aarón ( אַהֲרֹן en hebreo "maestro" o "excelso")- que ejerció de Sumo Sacerdote - y a sus hijos; y así sucesivamente, estos conocimientos fueron transmitidos de padres a hijos, generación tras generación, creando lo que se conoce como la tradición judía o saberes antiguos.


El resto de libros canónicos que forman parte de la Biblia (Profetas, Salmos y demás escritos aceptados como Canon) son también de naturaleza inspirada. El grado de profecía es superior al de mera inspiración, pero en todo caso, se trata de conocimientos canalizados a través de un ser humano determinado. La Torá es un nivel superior, igual que la kabalá.


Los Libros de la Biblia

Los libros que componen el Antiguo Testamento, la Tanaj judía, son un total de 39, esto es, la Torá y 34 más, escribiéndose el último en el siglo VI a.C.



La definición de lo que se consideran textos canónicos judíos se realizó en el siglo III de nuestra Era. Todos ellos, en su redacción idéntica, ya formaban parte de la Versión Septuaginta, traducción Griega de las Escrituras Hebreas que estuvo en circulación desde 200 años antes del tiempo de Jesús y que ha permitido contrastar la fiabilidad de los textos que se manejan actualmente.


Estos 39 libros de la Tanaj judía son los mismos que componen el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana, salvo el libro de Esther que no ha sido incorporado. Los católicos – que no los protestantes - incluyen unos pocos libros más del período Intertestamentario, libros que tienen valor como Registro histórico pero que no alteran en nada la perspectiva doctrinal de los libros anteriores.


En cuanto al Nuevo testamento, los mismos 27 libros son aceptados, sin diferencias, por Católicos y Protestantes.

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