Las 3 columnas del Árbol


La presentación normal del Árbol de la Vida es dispuesto en 3 columnas o pilares organizado por elementos, situándose el Agua a la derecha, el Fuego a la izquierda y el Aire en la columna central, alzándose entre ambos y equilibrándolos.


Como ya explicamos,las 22 letras hebreas se dividen en 12 letras simples (que forman los 12 signos zodiacales), 7 letras dobles (7 planetas de la astrología tradicional) y 3 letras madres, de las cuales se forman los 3 elementos primigenios: aire, agua y fuego.


Por eso dice el Sefer Yetzirá que de las 3 letras madres nacieron los 3 padres, esto es, los 3 elementos de la creación, con los que se conforman las 3 columnas del árbol de la vida.

La letra 1 Alef – Elemento 1 Aire – configura la columna central del árbol de la Vida que está hecha de este elemento.


La letra 13 Mem – Elemento 2 Agua – encabeza la columna derecha y la letra 21 Shin – Elemento 3 Fuego - la columna izquierda.


Son los 2 platillos de la balanza y el fiel en el centro que los equilibra.


Mem - el Agua - la tesis de partida, Shin – el Fuego- la antítesis de la primera, Alef – el Aire - la que sintetiza y armoniza ambos opuestos. Son los 2 opuestos (agua y fuego) que se unen a través del Aire. Es el 1 que sumado a los 2 opuestos (el 2 y el 3) los reconcilia.


La columna izquierda representa el Pilar de la severidad, el conocimiento y el deseo de recibir, el egoísmo. Se relaciona con el hemisferio cerebral izquierdo. Por ella circula Or Jojmá (Luz de Sabiduría). Alude al fenómeno de contracción que sigue y precede a su movimiento opuesto, la expansión, el eterno movimiento pendular del universo.


La columna derecha es la que expande, el Pilar de la Misericordia. Representa la fe, el deseo de dar, el altruismo. La Luz que lo recorre es la Or Jasadim (Luz de misericordia). Se relaciona con el hemisferio cerebral derecho.


El pilar central, también llamado Pilar del equilibrio, de la Gracia o de la Voluntad es aquel en la que confluyen las fuerzas de las Sefirot del pilar derecho y del izquierdo y las armoniza.

En la columna central, más alta que el resto, está Keter, casi inaccesible a la mente humana.


Cada Sefirá desborda y se vierte en la siguiente y así sucesivamente. Lo que en Keter aparece como Inmanifestado va bajando hasta que se manifiesta en Maljut.


El pilar de la severidad (izquierda) es el que da la forma material; es el principio femenino. El pilar de la derecha, el de la Misericordia, es el que aporta la energía: el principio masculino. Entre ellos, el pilar central, el del equilibrio, con sus distintos niveles de conciencia (instinto-emoción-mente-espíritu).


Cuando una persona se limita a vivir usando el cerebro izquierdo, acumulando conocimientos humanos, se encuentra atrapado bajo las fuerzas impuras del lado izquierdo (Klipat Smol); es la oscuridad espiritual, lo que significa que el hombre se ve incapaz de percibir la dimensión superior.


Cuando, por el contrario, la persona renuncia al conocimiento y se refugia solamente en la fe, entonces cae bajo el poder de las fuerzas impuras del lado derecho (Klipat Yamín), que le dan la sensación de haber alcanzado la perfección, le engañan pensando que están bien así, que no hace falta saber más; no hay nada sobre lo que se deba trabajar o que haya que corregir, con lo cual el hombre se queda atascado en la fe, pero sin posibilidad de avanzar en su vida y en su carrera espiritual.



Las 2 columnas laterales son los 2 extremos de nuestro mundo: el conocimiento y la fe. El trabajo espiritual consiste en alcanzar ambos a medida que se asciende por la Escalera Espiritual. Y la aspiración debería ser mantenerse en la línea media (el equilibrio entre la fe y el conocimiento), nunca se debería avanzar sólo con una de ellas porque los efectos son los que comentamos arriba.


El Sefer Yetzirá habla de una única alianza (brit), que une 2 partes. La alianza se da en las 4 Sefirot centrales, ya que las Sefirot laterales son la mitad de su opuesta, pero las centrales permanecen completas. Por eso son estas sefirot el foco de la tensión espiritual y son llamadas la “alianza única”. La línea central, de Keter a Maljut, es “El Árbol del Conocimiento”; en ella confluyen el Bien y el Mal, su misterio, en el que se ordenó a Adam y Havá no participar y, con su desobediencia, provocaron el Pecado Original.

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