Letra 1 Alef – Elemento 1 Aire


El Elemento 1 Aire se representa con la letra 1 Alef, que señala la energía del Uno en este nuestro mundo. Su atributo es la UNIDAD. La letra 1 Alef, escrita al revés, se lee Peleh (milagro), indicando que en esta letra se encuentra el secreto de la transición entre lo oculto y lo revelado.


Su valor guemátrico es 1, aunque su valor oculto es 26, dado que esta letra se compone de otras 4, una letra 10 Yud (valor 10), dos letras 6 Vav (6+6) y una letra 4 Dalet invertida (4), que en total suman 26, valor que también tiene el Gran Nombre de Dios, YHVH (10+5+6+5=26), Creador de nuestro mundo y del que hablaremos en su momento.


Su forma, un par de opuestos unidos por una línea diagonal, que los separa pero también los une. La letra 1 Alef no tiene sonido, es la simple expiración de aire.


En el mundo físico, es el elemento 1 Aire el que permite la formación del espacio en el que luego van a interactuar agua y fuego, los 2 opuestos naturales.

Con este elemento se conformará la columna central del Árbol de la Vida, que se describe en el Sefer Yetzirá como una gran columna de Aire, que pone paz entre Agua y Fuego, elementos de otra forma irreconciliables.


Deben, por tanto, aplicarse las leyes de la electricidad para entender el funcionamiento de la dimensión espiritual hecha del Elemento 1 Aire, actuando el Aire como cable conductor o resistencia entre los polos opuestos. Las sefirot opuestas serían campos eléctricos formados por la presencia de cargas eléctricas opuestas. El Aliento de Dios de la sefirá 1 Keter (+) se refleja en la sefirá 10 Maljut (-) y provoca una corriente de Aire que circula por la columna central del Árbol de la Vida.


Este elemento 1 Aire representa, en el tiempo, la estación templada que se da siempre entre verano e invierno, por la que necesariamente hay que pasar para llegar de una a otra. Es lo templado (Ravayah), el deseado medio entre el fuego y el agua, “la copa que rebosa” del Salmo 23 del Rey David. Simboliza el estado de equilibrio perfecto entre 2 extremos.


Desde el punto de vista de la Física, es el estado de expansión contenida que se da en un cuerpo gaseoso, intermedio entre la materia sólida comprimida y la energía que es pura expansión. Es también la fuerza nuclear débil del átomo, gracias a la cual pueden existir las partículas ligeras como los electrones.

En el cuerpo humano se identifica con el tórax, razón por la cual veremos que esta letra 1 Alef se identifica también con la línea horizontal central del Árbol de la Vida, siendo uno de los 32 senderos de sabiduría que lo conforman.


Representa el pecho y los pulmones, que inhalan y exhalan, lo que indica la posibilidad de unión de los 2 mundos a través de ellos.


La Alef es el alma colectiva, que se representa como el elemento 1 Aire y la letra 1 Alef, el Adam Kadmón, el alma colectiva que abarca el universo completo y que conecta el mundo de Arriba con el de abajo.


Si bien el alma es la corriente eléctrica entre los 2 extremos del universo, es claro que como en la Física, esta corriente tiene su origen en la presencia de 2 elementos de cargas opuestas: arriba la sefirá 1 Keter (+) y abajo, la sefirá 10 Maljut (-).


La carga positiva que se encuentra en la sefirá 1 Keter es la Luz Yejidá, el alma más elevada que se encuentra en nuestro mundo y que como hemos visto se conoce como Aliento de Dios o Espíritu Santo; es el alma del Mashiaj.


La sefirá 10 Maljut actúa como el polo negativo que atrae la entrada de la energía positiva en nuestro sistema. El fenómeno es similar al rayo que atrae la Tierra en la tormenta, si bien en este caso, la luz del alma no es visible al ojo humano (aunque ya ciertos aparatos médicos han captado la luz que desprende el alma cuando deja el cuerpo. El alma es Luz, aunque invisible para el ojo humano).


Frente al Aliento de Dios, o Luz Yejidá o positiva, se forma en la sefirá 10 Maljut la Luz reflejada o el Aliento del Aliento, que actúa como carga negativa opuesta a la primera. Esta es la Shejiná, otro concepto esencial de la Kabalá del que trataremos más adelante, porque es Ella quien actúa como matriz de todo lo que se desarrolla. Es el éter de la cábala esotérica, la partícula de Dios que busca la ciencia o partícula esencial (¿el bosón de Higgs, quizás?) con la que se forma la materia.


 

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