Rabbí Shimon Bar-Yojai (siglo II d.C.)


El autor de este Tratado de la Kabalá vivió en Galilea en el siglo II de nuestra era, bajo el poder del emperador Adriano, en una etapa sangrienta en la que se dieron 2 importantes revueltas del pueblo judío frente a los romanos; la primera en el año 115 y la segunda entre los años 132 y 135; la razón fue la prohibición de la circuncisión y de la práctica del Shabbat.


Ambas sublevaciones fueron aplastadas por los romanos y tras la última derrota, Adriano llega a su punto máximo de humillación del pueblo judío, al prohibirles la práctica de su religión, el estudio de la Torá e impidiéndoles incluso vivir en Jerusalem, a la que cambia el nombre para pasar a llamarse Aelia capitolina, e imponiendo a la provincia la pérdida de su nombre Judea, para pasar a ser Siria Palestina.





En este escenario vive Rabbí Simon Bar Yojai, llamado la Lámpara Santa porque en él habitó el pensamiento divino en su aspecto más profundo. Fue discípulo del más grande kabalista de la época, Raví Akiva, que murió ejecutado con grandes sufrimientos.


Sobre la muerte de Raví Akiva, recordar que él confesó ser la reencarnación de Caín y supo siempre el final horrible que le esperaba. Lo que no sabía es que, con su muerte, estaba dando cumplimiento a una de las profecías vertidas por Cristo y que se recoge en Lucas 11:51, en la que advierte a los doctores de la ley (sin duda los estudiosos de la Torá y kabbalistas) que esta generación (Raví Akiva nace pocos años después de la muerte de Cristo) tendrá que responder de la sangre de profetas y apóstoles derramada por sus padres desde la fundación del mundo:


“49 Por tanto, la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré á ellos profetas y apóstoles; y de ellos á unos matarán y á otros perseguirán; 50 Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo; 51 Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo: así os digo, será demandada de esta generación. 52 ¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y á los que entraban impedisteis.”


Rabbí Simon Bar Yojai fue, igual que su maestro, condenado a muerte por el emperador Adriano como castigo por el estudio de la Torá. Esto le obligó a refugiarse, junto con su hijo, en una cueva al Norte de Israel donde ambos siguieron estudiando los secretos de la Torá y accediendo a su sentido oculto durante 13 años.




Es tras la muerte de Adriano, cuando forma un grupo de estudio con sus alumnos en una pequeña caverna en Merón conocida como Idra Rabá (la Gran Asamblea). Con ayuda de ellos, escribe el Sefer HaZohar, El Libro del Zóhar, o Libro del Esplendor, sin duda el tratado más importante de la Kabalá.


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