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YHVH (con vocales de Elohim) – El Señor


YHVH es el nombre de Dios asignado a la sefirá 3 Biná. Es, sin duda, el nombre de Dios más importante de nuestro mundo, de hecho es llamado el Gran Nombre o Tetragrammatón para los esotéricos.


Es el nombre de Dios con el que se hacen milagros y se superan los limites de las leyes naturales. La razón del gran poder atribuido a este nombre Sagrado no es otra que a Él corresponde el honor de haber sido y ser el Creador de este mundo.


El Gran nombre YHVH no se pronuncia como se escribe, sino ADONAY, que es como se percibe a Dios desde la sefirá 10 Maljut, el mundo físico en el que vivimos, de donde sale la oración. Lo que indica que Dios es siempre el mismo, lo único que cambia es la perspectiva del que lo contempla y de ahí que sea nombrado de distinta manera por el que lo ve desde una u otra posición.


Está escrito en el Zóhar que, tras los 6000 años de corrección, YHVH será pronunciado como se escribe, lo que indica que la humanidad alcanzará el nivel de la sefirá 3 Biná y comenzarán los 1000 años de vida en paz en la Tierra previstos desde el inicio de la creación.


Concretamente YHVH, en la sefirá 3 Biná, se pronuncia con las vocales de Elohim, porque como explicaremos, YHVH y ELOHIM son una misma cosa. La unión de estos 2 grandes nombres indica el altísimo nivel de conciencia ligado a esta sefirá 3 Bina y al Shabbat, día que le pertenece y único día de la semana en el que las puertas están abiertas para el entendimiento de los secretos más profundos y para el acceso a esta sefirá.


Sólo en Shabbat pueden ser desentramados los grandes misterios de la Kabalá, porque sólo en Shabbat están abiertas las puertas de la sefirá 3 Biná que, como veremos, en el mundo físico, se aloja en el planeta Saturno, rector del Shabbat y de la Vida y la Muerte sobre la Tierra.

Este nombre de Dios, YHVH, representa todo el Árbol de la Vida, desde la sefirá 2 Jocmá hasta la sefirá 10 Maljut, porque en la sefirá 3 Biná, desde la que YHVH gobierna, se contiene el mundo completo y su definición perfecta:


  1. La letra 10 Yud, vinculada al atributo de la Sabiduría, se corresponde con la Sefirá 2 Jocmá (Agua-Sabiduría), sefirá desde la que se percibe el mundo de Atzilut, esto es, el mundo que está por encima del tiempo, donde mora el Eterno (YA).

  2. La 1ª letra 5 Hé, el Entendimiento, indica la sefirá 3 Biná que concentra este atributo (Entendimiento-Fuego), señalando el mundo de Beriá, donde habitan nuestras almas, que gobierna sobre el tiempo e introduce el principio de la diferencia en el universo. Esta es la sefirá de YHVH.

  3. La tercera letra empleada, la letra 6 Vav, se vincula, en cambio, con las 6 sefirot centrales del Árbol de la Vida, el llamado Zeir Ampin (ZA) o sistema astral, mundo de Yetzirá, que existe como concepto mental en la sefirá 3 Biná – de ahí su presencia en el Gran Nombre que la preside – y que luego se materializará con la formación de los 6 planetas de la astrología tradicional. Nos referiremos a ella en el capitulo correspondiente cuando abordemos la creación del sistema astral que esta letra 6 Vav representa. Es nuestro cuerpo emocional. Por el momento saber que la letra 6 Vav es una de las 4 partículas que componen la esencia divina y que su atributo es su capacidad de conectar cosas distintas, en este caso la de Arriba (sefirá 3 Biná) con la de abajo (sefirá 10 Maljut).

  4. La 2ª letra 5 Hé, por último, representa a la sefirá 10 Maljut, la Hija, la egoísta, el mundo material o mundo físico, el mundo de Asiyá, la que recibe de Arriba. En el ser humano, esta 2ª letra 5 Hé representaría el cuerpo físico en su diseño mental, que luego definirá cada cuerpo terrenal.


Estos 4 mundos, en el nivel mental, están perfectamente definidos, desde el inicio de los tiempos, en el nombre que preside los mundos de Beriá, YHVH, regidor de la sefirá 3 Biná y Creador del mundo que habitamos.

El Gran nombre esta compuesto de 3 letras, letra 10 Yud- letra 5 Hé (que se repite 2 veces) – letra 6 Vav. Con estas 3 letras, y sus 6 permutaciones, Dios crea el espacio físico y la naturaleza. Pero, antes de comenzar la creación, ya existían cada una de nuestras almas humanas individuales, que residen en la sefirá 3 Biná, en su configuración perfecta.