Zeir Anpin (ZA)- Bara Shit (Creó 6) –Los mundos intermedios

Actualizado: 4 de sep de 2019

Vino a mí el profeta Eliyahu y dijo: “Rabí, ¿sabes qué significa MI BARÁ ÉLEH (QUIÉN CREÓ A ESTOS)?”. Yo le contesté: “Estos son el Cielo y las fuerzas celestiales, las acciones del Creador, contemplando las cuales, las gentes debería bendecirlo, como está escrito: ‘Cuando contemplo Tus Cielos, la obra de Tus manos (Tehilim, 8:3), ¡Señor! Soberano nuestro, ¡cuán grande es Tu nombre en toda la Tierra!’” (Tehilim, 8:9). ZÓHAR 12

Si las leyes de la creación - como iremos conociendo - se establecieron en la sefirá 3 Biná (que es la simiente de Luz y de bendición, la fuente de todas ellas; por eso es llamada “el Santo de los Santos” o "la madre", a efectos kabalísticos), también es verdad que esta definición de las leyes de la creación sólo pudo hacerse cuando MA ( explica el Zóhar, refiriéndose a Maljut, la Tierra) subió hasta ella.


Estas leyes están ocultas, bajo una llave que todo lo abre y todo lo cierra, en una sala – la sefirá 3 Biná - que oculta grandes tesoros y que está cerrada con 50 puertas. La llave es BERESHIT; ella abre y cierra. BERESHIT BARÁ son las 2 primeras palabras de la Torá.

BARÁ (CREÓ), es la palabra oculta que se encuentra en todas partes. Abracadabra es BARA KEDIBARÁ (“creó así como habló”, en hebreo), tal y como explica Albert Gozlan en sus Cursos de Zóhar. El verbo es la palabra BERESHIT, que contiene 6 letras, que abren o cierran el acceso a las 6 sefirot que sirven de conector entre el mundo de Arriba y el de abajo.


La palabra BERESHIT consta de las palabras BARÁ (creó) y SHIT (en arameo, 6), es decir, puede ser traducido como “creó 6 atributos”. Porque en la sefirá 3 Biná emergen 6 grandes atributos que se convertirán en los 6 manantiales de ZA (Zeir Anpin, Cara pequeña de Dios), las 6 sefirot centrales del Árbol de la Vida que luego se vierten en la sefirá 10 Maljut, el Gran Mar, donde se desarrolla el mundo Físico en el que vivimos.


Letra 6 Vav – la Conexión

Estas 6 sefirot centrales que nacen de la Madre (Ima) - la Sefirá 3 Biná y primera de los mundos Superiores – se representan con la letra 6 Vav, la 3ª del Gran Nombre de Dios, YHVH, porque en ella se definen las bases de los mundos intermedios que nos conectan con Dios y que, en el mundo físico, se plasmarán, en los planetas de la astrología clásica.


La letra 6 Vav tiene un valor guemátrico de 6 y representa las 6 direcciones espaciales básicas que se conforman con las 6 Sefirot centrales (ZA) del Árbol de la Vida, a las que también representa.


Las 3 letras (YHV) del Gran Nombre permiten 6 permutaciones cambiando el orden entre ellas; estas 6 permutaciones definen las 6 direcciones espaciales de nuestro mundo: Norte-Sur/Este-Oeste/Arriba-Abajo



Vav (que significa gancho) es el instrumento que permite conectar los 2 mundos, el de Arriba y el de abajo. También se identifica con el ser humano – que conecta los 2 mundos – y, de forma especifica, con el órgano sexual masculino. Como prefijo, es la conjunción copulativa “y”. En el mundo físico es la palabra.


La letra 6 Vav es el atributo de la relación. Es ella la formadora del espacio físico, que se conforma con 3 dimensiones (Bara SHIT, Creó 6 direcciones, dando lugar al volumen, que tiene 6 caras: un cubo poliédrico).

Estas 6 direcciones son las que ocultan los misterios más profundos.

  • norte (sefirá 5 Guevurá) – sur (sefirá 4 Jesed)

  • este (sefirá 6 Tiferet) – oeste (sefirá 9 Yesod)

Estas 2 dimensiones se representan como 2 líneas que se cruzan y generan un plano.


Al hacerlo, dividen el espacio en arriba y abajo. Surgen así la Sefirá 7 Netzaj y la Sefirá 8 Hod, la 3ª dimensión física.

  • arriba (sefirá 7 Netzaj) – abajo (sefirá 8 Hod)



Son estas 6 sefirot centrales que representa la letra 6 Vav las que actúan como conector entre los mundos de Arriba (El Cielo – sefirá 3 Biná) y el mundo de abajo que se desarrolla en la sefirá 10 Maljut.


Porque es en los mundos Superiores donde se generan las energías que acaban, finalmente, plasmándose en eventos en nuestras vidas; pero para llegar hasta aquí, antes, deben pasar por un conector que enlaza ambos mundos, un enlace que conecta el mundo del pensamiento con la realidad. Y esta conexión es el mundo emocional que procede de esta 6 sefirot centrales del Árbol de la Vida que simboliza la letra 6 Vav.


Como explica Albert Gozlan, el mundo espiritual y el mundo físico no pueden trabajar juntos, necesitan un conector, un cable que los conecte, y ese conector son los planetas del ZA (Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, y la Luna). Son los Cielos intermedios, los que fueron creados por Elohim “al Principio” de la creación, según relata el Génesis.

Zeir Anpin (ZA)


Las 6 sefirot centrales (Jésed, Guevurá, Tiféret, Nétzaj, Hod y Yesod) se fusionan en una única Sefirá simbólica denominada Zeir Anpin (ZA), que funciona como una sola Sefirá central y refleja los atributos comunes de las 6 Sefirot a las que condensa.


Las sefirot del ZA son los 6 días de la creación: la creación duró 6 días porque nuestro universo tridimensional tiene 6 direcciones (cada dimensión, sabemos, se forma con 2 direcciones opuestas) y fue necesario 1 día para definir cada una de ellas. BARA SHIT (“creó 6”) indica que se crearon los 6 puntos que definen el espacio tridimensional en el que nos movemos: los 4 puntos cardinales más arriba y abajo. Es el mundo con volumen.



El Zóhar llama a estas 6 sefirot centrales la Cara Pequeña de Dios (Zeir Ampin, ZA) porque representan el mundo Astral - de ellas emanan las energías astrológicas que se reciben en la Tierra – y es a través de ellas que Dios nos habla. Son estas 6 sefirot intermedias las que alimentan nuestro mundo PSÍQUICO y EMOCIONAL y es a través de ellas, dice el Zóhar, que Dios expresa su misericordia al mundo, porque Dios nos habla a través de las emociones.


Estas 6 sefirot fueron activadas durante los 6 días que duró la creación y son, también, las energías disponibles durante los 6 días laborables de la semana, que para el judaísmo son todos menos Shabbat y los días de Fiesta, en los que el mundo se abre a la recepción directa de la Luz de la sefirá 3 Biná, el Cielo o Jardín del Edén Inferior, el mundo de las Neshamá donde residen nuestras almas superiores, procedentes de esta sefirá.


El Árbol de la Vida nos explica que el Pensamiento que se crea en la sefirá 3 Biná, disponible en Shabbat – el último día de la semana – va a generar un carrusel de emociones al adentrarse en el mundo de Yetzirá que rige durante los 6 días de la semana. Son estas emociones las que, según cuando las sefirot sean activadas, irán dando forma, con la emoción que genera en nosotros, a la idea embrión concebida Arriba, durante el Shabbat.


Al final de la semana, o cuando llegue el momento, esta idea inicial, y sus emociones asociadas, generarán un evento real en nuestra vida, alumbrarán las circunstancias que nosotros mismos hemos definido en nuestro interior. De ahí el texto de una de las bendiciones de la mañana: “Bendito Eres Tú, Oh Dios nuestro Señor, Rey del Universo, que extiendes la tierra sobre las aguas” (BARUJ atá Adonáy, Elohéinu mélej haolám, rokáh haáretz al hamáyim.)




Porque es en estas 6 sefirot centrales, el ZA, donde se da forma - mediante la emoción - al pensamiento embrión que se creó en la sefirá 3 Biná durante el Shabbat; porque con las emociones es como se definen los eventos de nuestra vida física. Este mundo emocional es el Olam Yetzirá, el Mundo de la Formación, porque realmente es en este nivel donde se moldean los eventos y acontecimientos que luego se materializan en nuestras vidas.

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